¿Cómo se consigue motivar al alumnado? ¿Por dónde se empieza?



Los docentes asistimos a muchos cursos, a veces obligados por causas externas, no por el interés de superarnos o de cambiar nuestro modo de enseñanza de acuerdo con los tiempos que vivimos.

Quizás no nos demos cuenta de que la enseñanza se nos escapa de las manos y que nos quedamos obsoletos para el resto del mundo. Podemos llegar a ser un vehículo más para impulsar el aprendizaje, para guiar el aprendizaje, para despertar el gusto por la cultura bien entendida, para aprender a ser críticos con la cantidad inmensa de información que nos llega, pero de ninguna manera, podemos pretender ser el origen de todo conocimiento en la especialidad por la que hemos llegado al frente de una clase, como los maestros de antaño.

La Revolución Social de Internet

La palabra “reciclaje” está en boca de todos, pero muy pocos docentes lo aplican de forma activa en sus clases. Es difícil “reciclarse”, cambiar de punto de vista, aplicar a la vida diaria de la escuela el principio de que el aprendizaje es un proceso activo por el que el alumno construye nuevos conceptos a partir del conocimiento que ya posee, que el aprendizaje implica transformar la información que se recibe y se comprende.


Lo hemos hecho, lo hemos comprobado y seguimos haciéndolo con las personas sordas que carecían de estímulo, de herramientas, de ganas de aprender, con una autoestima muy por debajo de lo normal en jóvenes de su edad. Debemos dejar los contenidos teóricos hasta que las personas se hagan responsables de su propio aprendizaje, hasta que nosotros, como docentes, sepamos cuales son sus necesidades y su punto de partida para un aprendizaje efectivo . Entonces, estaremos enseñando a “aprender a aprender”.

Un Mundo de Sordos
El Sonido del Silencio