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El Mundo al Revés

Tras muchos años como profesores de apoyo al alumnado con deficiencias auditivas, hemos confeccionado un sistema de integración del que nos sentimos orgullosos, a pesar del esfuerzo que supone. Eso sí, ha sido una labor ardua y de mucho tiempo en el que, al principio fue un aprendizaje mediante el sistema de ensayo-error, ya que no había ni métodos, ni pautas, ni una especialidad a la que acogerse. Estamos hablando de los alumnos que llegaban a la ESO, a la Formación Profesional o a los Programas de Garantía Social. Nosotros mismos llegamos “por accidente” al puesto que actualmente ocupamos y ha sido a base de mucho empeño y asistencia a cursos y mucho entusiasmo por lo que hemos llegado no sólo a ser capaces de preparar a nuestros alumnos en las clases de apoyo, ayudados por muchos buenos profesionales que nos han apoyado, incluso a ser pioneros en la aceptación de intérpretes de LSE en las clases, cuando en la Asociación de Sordos nos plantearon el acoger en prácticas a los intérpretes que ellos mismos formaban. Después de la ESO y de la Formación Profesional de antes, nos vimos en la necesidad de reciclarnos junto a los profesores que impartían los nuevos Ciclos, la ESA y los Bachilleratos en todas sus modalidades. Sólo que nosotros abarcamos todas las modalidades con todas sus áreas y módulos en los que nuestros alumnos estaban integrados. La tarea no es fácil. Hemos tenido personas sordas en Ciclos de Marketing, Agencias de Viajes, Pre-impresión, Cocina, Telecomunicaciones, Madera, Bachilleratos y ESA, así como en las diversas versiones de los Programas de Garantía Social que ofrece nuestro centro. Podemos admitir con orgullo que algunos de nuestros alumnos están integrados laboralmente con éxito. También debemos admitir que nuestros alumnos han cursado todas las áreas, incluso lenguas extranjeras, integrados en sus clases, donde disponen, siempre que los medios lo permiten de un intérprete de LSE. Que se les ha dividido los cursos cuando sus necesidades así lo requerían, que se le ha adaptado el sistema de evaluación, cuando ha sido necesario, especialmente en las áreas más teóricas. Nunca hemos vuelto a tener la avalancha de alumnado sordo/hipoacúsico de la antigua Secundaria y Formación Profesional y tiene una explicación. Nosotros no luchamos por la exención de ningún área, a menos que las necesidades educativas del alumno sean tales que nos obliguen a ello y siempre intentamos ser exigentes para que su formación vaya más allá de lo que ellos nunca hubieran pensado. Nuestro modelo se basa en programar clases que apoyen al alumnado para explicar y aclarar lo que en sus clases no llegan a comprender. Esto se hace rigurosamente evaluando a cada alumno en particular, su bagaje, su actitud, su interés, su forma de aprender y comprender y las áreas más conflictivas según su grado de discapacidad auditiva. Como ha quedado claro, los alumnos asisten a todas sus clases, en principio, con intérpretes de LSE, cuando así se vea la necesidad. Fuera de su horario lectivo nos corresponde a los profesores de apoyo hacer un análisis exhaustivo de cada una de sus áreas o módulos y de confeccionar un plan de apoyo individualizado. El apoyo se extiende al profesor del área o módulo correspondiente, que la mayoría de las veces se siente perdido ante la problemática que supone un alumno sordo en una clase de oyentes. Nos corresponde a nosotros informar sobre lo que implica la sordera y las medidas que deben tomar en sus clases, haciendo hincapié en la necesidad de una comunicación constante con nosotros. Algunas veces, encontramos verdaderos entusiastas que aseguran que se comunican perfectamente con sus alumnos sin necesidad de intérprete o de profesor de apoyo. Se comprueba pronto. No hay feedback. El alumno sordo tiende a decir “sí” casi siempre que no alcanza a entender, no por falta de respeto, sino porque piensa que será un problema mayor el admitir que no comprende. Pero, a pesar de nuestra preparación en las áreas que cursan nuestros alumnos cada año, las múltiples reuniones y contacto continuados con sus profesores, el factor más importante de la integración es LA MOTIVACIÓN , la recuperación de personas que pensaban que eran incapaces de cursar una modalidad de estudio en la enseñanza reglada o no reglada, la incapacidad que ellos mismos se habían creado durante años de incomprensión hacia su problema. Muchos de ellos, adultos, con una frustración de un sistema en el que no creían porque les había llevado a una minusvalía, no sólo sensorial, sino también, personal, de integración social. El apoyo personal es importante para las personas que han sido rechazadas quizás por desconocimiento, y que descubren que son válidas para su integración laboral y social y cuyo crecimiento emocional y como personas de derecho es labor, no sólo de las clases de apoyo, sino de una actividad tutorial exhaustiva cuando la necesidad lo requiere.